Durante casi dos años trabajé como Responsable de experiencia al cliente en un entorno con un volumen elevado de personas, decisiones rápidas y necesidades muy diferentes. Mi trabajo estaba centrado en la experiencia del cliente y combinaba atención, asesoramiento, venta, resolución de incidencias y tareas de gestión de sala.

Datos clave

  • Cargo

    Responsable de experiencia al cliente

  • Duración

    Junio de 2024 – febrero de 2026 (casi dos años)

  • Localización

    Torrelodones, Comunidad de Madrid

  • Área

    Atención al cliente, ventas, cobros, gestión de sala, stock e inventarios

Contexto

Puesto de jornada parcial en un entorno de alto volumen de clientes, con decisiones rápidas y necesidades muy diferentes de una persona a otra.

Qué hice

Una parte importante de mi trabajo consistía en acompañar al cliente durante el pedido. Escuchaba lo que necesitaba, resolvía dudas y le ayudaba a elegir entre diferentes opciones. Esto implicaba adaptar la comunicación a personas muy distintas y detectar rápidamente qué necesitaban para poder orientarles de forma clara.

El puesto también tenía una dimensión comercial. Durante el proceso de atención proponía productos en función de las necesidades, preferencias o pedido del cliente y ayudaba a completar la compra de una forma adecuada para cada situación. Esa experiencia me permitió desarrollar seguridad comunicando producto, recomendando opciones y atendiendo al mismo tiempo al objetivo comercial y a la satisfacción de la persona.

Además de la atención individual, asumía tareas de organización de sala y responsabilidad operativa. Tenía que observar qué estaba ocurriendo, detectar incidencias, priorizar necesidades y coordinar diferentes acciones para mantener una experiencia correcta incluso en momentos de mucha demanda.

El puesto incluía coordinación de equipos pequeños y apoyo en la organización del trabajo. Aprendí a comunicar prioridades, distribuir atención cuando era necesario y mantener una visión general del espacio sin perder el contacto directo con el cliente.

También realizaba tareas relacionadas con cobros, control de stock, inventarios y gestión de pedidos. Esta parte del trabajo reforzó mi organización, la atención al detalle y la importancia de anticiparse para que el punto de atención disponga de lo necesario en cada momento.

Cómo trabajé

Resolver bajo presión

Trabajar con un flujo elevado de clientes me enseñó a pensar rápido sin transmitir nervios. Ante una incidencia, mi forma de actuar era escuchar, identificar el problema, priorizar una solución viable y comunicarla con calma.

Qué aprendí

  • Escuchar y detectar rápidamente qué necesita una persona.
  • Explicar opciones y vender sin perder de vista la experiencia del cliente.
  • Resolver incidencias con calma en momentos de alta demanda.
  • Organizar recursos, stock, inventarios y pedidos.
  • Coordinar equipos pequeños y comunicar prioridades.

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